26-27-28-29 de Noviembre
Rishikesh –Delhi
Escribo con la pena de saber que ésta es la última entrada de nuestro viaje al norte de la India y que ya llevo varios días en España donde la memoria me empieza a jugar malas pasadas respecto a las situaciones y vivencias en el país de los inciensos, así que perdonad por la brevedad literaria sobre los últimos días por allí.
Llegar a Rishikesh fue como cambiar de registro totalmente. Nos encontrábamos de repente entre montañas, con bosques , ríos y poca, muy poca polución, lo cual agradecieron mis pulmones con grandes ovaciones.
Rishikesh es una pequeña población de unos 80.000 habitantes la cual está calificada como la meca internacional del yoga, y así lo delata el bombardeo continuo de carteles, avisos, posters, panfletos y demás medios que ofertan clases y cursos de ésta práctica (además de otras terapias alternativas como el reiki o el shiatsu). A ésto contribuyeron en gran medida los Beatles cuando en los ’70 se alojaron por una temporada en un ashram de la zona.
Poco tengo que contar de nuestra relajada estancia en Rishikesh puesto que nos dedicamos simplemente a vagar por sus dos núcleos principales, el Lakshman Jhula (puente) o el Ram Jhula, a charlar con monos, a pasear por la playa de arena del Ganges, y a embarcarnos en las compras de última hora.
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| Ram Jhula, o el puente Ram. Al otro lado, Swarg Ashram |
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| momentos en Rishikesh |
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| playa del Ganges con el Ram Jhula de fondo |
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| habitantes del lugar |
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| Templo de Lakshman |
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| El transitado peatonal Lakshman Jhula |
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| puestos de fruta en la zona del templo Shri Trayanbakshwar |
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| Templo Shri Trayanbakshwar |
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| El vigilante del puente 1. Este tipo de mono es el mono cabrón. |
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| El vigilante del puente 2. Los monos blancos tienen mucho mejor rollo que los otros. |
Bueno, la verdad es que el segundo día nos decidimos a visitar una cascada que supuestamente estaba situada a unos tres kilómetros del Lakshman Jhula y se convirtió la experiencia en una caminata a la vera del río durante más de diez km. Además, para llegar a las cascadas ( visitamos dos al final) había que introducirse en el bosque montaña arriba durante unos cuantos kilómetros también. Total, que echamos todo el día andando y calculamos más de 17km…. Eso sí, encantadas de la vida!!!. Y menos mal que conseguimos medio de transporte para la vuelta, que no fue fácil, porque a la pobre Mónica le habían salido rozaduras en los pies por llevar los calcetines demasiado cortos...
Desde luego vivimos nuestro personal Pekín Express, intentando parar a los esporádicos ( y llenos hasta arriba) coches que pasaban dirección casa, el Swarg Ashram.Pero por supuesto que lo conseguimos por menos de un euro al día!!!
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| Comienzo de la caminata. En el río vimos varios grupos haciendo rafting, muy tentador, por cierto... |
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| chiringuito a la vera de la playa de un ashram a las afueras de Rishikesh |
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| Menú de cafetería. Ecológico, ahorra en papel |
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| ¿Cuba o la India? |
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| segunda cascada Foto: Mónica Domínguez |
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| otro coche que no paró |
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| Esta preciosidad era tamaño de mi mano, mi mano de aracnofóbica.... Foto: Mónica Domínguez |
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| Aburrida mientras acechaba a los coches, a los que pasaban, claro. Foto: Mónica Domínguez |
Se me pasaba comentar que en el momento de nuestra visita también estaba en Rishikesh Simon, profesor de yoga de Torremolinos que pasa temporadas en la India a cargo de un centro que trabaja con niños locales y que con la gran sonrisa que le caracteriza, nos ayudó a encontrar alojamiento y nos asesoró sobre la zona. Fruto de ésto es que donde nos quedamos fuera un apartamento con terraza con vistas al Ganges, con salón, baño y cocina por sólo 500 rupias diarias. ¡Todo un chollo! Desde aquí, gracias Simon!!!!
Otra de las noches atendimos a la ceremonia Aarti que se celebraba al atardecer Ashram Parmath Niketan, donde niños, monjes, gurús y devotos entonan cánticos y encienden velas e incienso bajo la mirada de los turistas. Pero la verdad, después de la experiencia del Ganga Aarti en Varanasi, todo lo demás se queda demasiado pequeño….
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| Ganga Aarti |
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| gurú en el Ganga Aarti |
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| nuestro fantástico apartamentito en el Swarg Ashram |
Tras tres días de relajación, respiramos lo más profundo que nuestra capacidad pulmonar nos permitió para volver a subirnos a un tren que nos llevaría a Delhi donde mataríamos el tiempo de compras por la zona de Pajarganj antes de ir al aeropuerto a nuestro vuelo de vuelta a casa esa misma noche. Todo deprisa, muy deprisa. Así el agobio de Delhi no emborronaría nuestras últimas memorias en la India.
De mí para ti, India: ha sido un extraño placer conocerte. Me dejaste con ganas de más y volveré. Gracias por todo.
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