7 de Noviembre
Bikaner
Supuestamente nos tenía que recoger un rickshaw enviado por el hotel Vino Paying Guest house, pero allí andábamos con las legañas pegadas aún en el andén de la estación de Binkaner una hora antes de lo previsto. Eran las 6:30 y nuestra llegada estaba prevista a las 7:40.
Como intuimos que no chequearian una actualización de la llegada de los trenes de los clientes, pusimos en marcha el arte del regateo del cual ya empezamos a ser maestras, y tras acceder a nuestra oferta, un rickshaw nos llevó a la casa de huéspedes desde donde comenzaría nuestra aventura de tour en camello por el desierto del Thar. Esa es la única razón por la cual estábamos en Bikaner. Todo para evitar las aglomeraciones en el desierto que suponen los tour organizados desde Jaisalmer según indicaciones de la guía.
Con un chai en la mano esperamos a eso de las 8 de la mañana a que llegara Vino, con quien teníamos que negociar todo lo referente al tour: días, lugares a visitar, precios, calidades..etc.
El acuerdo fue el siguiente: 1600 rupias por cabeza, salida a las 15:00, con un camello para las dos (turnándonos) y otro camello tirando del carro que transportaría a la otra, a los dos camelleros que no hablaban ingles y a todos los utensilios para cocinar y acampar. Visitaríamos una aldea tribal y a las cuatro de la tarde del día siguiente nos recogería un rickshaw para llevarnos de vuelta a la ciudad. Un poco reticentes debido al precio y a los guias de habla no inglesa, terminamos por aceptar el trato.
Teniendo toda la mañana para matar, decidimos visitar lo que seguramente pudiera ser la peor pesadilla para muchas mujeres y algunos hombres: el templo de Kari Mata, en Deshnok, comúnmente llamado el templo de las ratas.
Cuenta una leyenda que no puedo recordar que nosequién se reencarnó en rata por algo que tampoco me acuerdo y que desde entonces, se venera en este templo hinduista a esos simpáticos roedores al creerlos reencarnaciones de dicho dios. Pero el olor de esas reencarnaciones es bastante asqueroso, con todo el respeto del mundo.
| entre roedores. Foto: Mónica Domínguez |
Para más inri, como en todo templo de la zona, no se puede entrar con calzado, con lo que entre la mierda y el meado de rata y nuestros pies solo quedaron unos frágiles calcetines. De esta guisa, recorrimos las estancias de este complejo sorteando cientos de estos animalitos que, puesto que no han sufrido vejación por parte de seres humanos, no se esconden ni huyen, sino al contrario. Los monjes les dan de comer de todo, desde grano hasta cuencos inmensos de leche, que intuyo también se su sagradas vacas. Y ojo, que si te llegara a correr una rata por encima del pie, serás un afortunado. No fue nuestro caso, menos mal.
| mmmm, que rico... leche sagrada bebida por ratas sagradas.... |
Donde si fuimos afortunadas fue en la visión de las una de las dos ratas blancas que moran en el templo. Y ya. Salimos del tufo de roedor, nos quitamos los calcetines, los tiramos a la basura y después de pasarnos unas toallitas húmedas por la planta de los pies, nos pusimos los calcetines de repuesto ( Mónica lo leyó en un foro de viajeros y fue un muy buen consejo!)
| devoto |
| detalle de puerta del templo Karni Mata |
Con un retraso de más de media hora nos vino a buscar el jeep a casa de Vino para llevarnos al punto donde comenzaríamos con el camello. Nuestros camelleros eran chavalitos que pensamos que no pasaban de los veinte y hablaban cero ingles. Pasar dos días con alguien con quien no puedes comunicarte ciertamente no es algo que normalmente me hubiera gustado, pero en nuestro caso, viniendo del caos y de la charlatanería de Jaipur, Agra y Delhi, pensamos que podría ser hasta bueno, un sinónimo de paz y tranquilidad.
Pasó una hora y aún no teníamos la sensación del desierto. Y pasó un ratito más y seguimos sin tenerla.
| recogiendo melones en el "desierto" |
Los camelleros nos llevaron por un recorrido entre cultivos de melones y sandías mientras que se recreaban en las nuestras. Nos sentimos muy incómodas. Los niñatos cuchicheaban y se reian. No dejaban de mirarnos fijamente de arriba abajo, con lo que la situación era realmente incomoda. Si a eso se le añade que el recorrido hasta el punto de acampada había sido en circulo pasando bajo enormes torres de electricidad y nada de desierto, es de esperar que estuviéramos cabreadas. Y nosotras que veníamos al desierto a relajarnos y a ver las estrellas.
| Monica y su amigo el camello Sadu |
En fín, mientras que los chicos preparaban la tienda y hacían fuego para cocinar unos chapatis, Mónica y yo disfrutamos de una bonita puesta de sol mientras respirábamos profundo desde la única “duna” de toda la zona, nuestro campamento.
Ni colchoneta, ni almohada, ni sábanas, ni siquiera una cremallera que funcionara en la entrada de la tienda y con un frio que prometia ir a más les pedimos a los chicos, que dormirían al raso, por supuesto, algo para dormir (incluido en el paquete) y nos dieron unas cuantas mantas/edredones llenos de polvo y realmente sucios. Pero sucios, sucios. Menos mal que llevábamos con nosotras nuestros sacos sábanas que nos librara de todo mal. De verdad que nos sentimos como dos idiotas a las cuales no paran de tomarles el pelo. “ una semana…solo una semana de aclimatación”.
| intentando asimilar la primera semana en la India. Foto: Mónica Domínguez |
Este fue, de nuevo , un día no diría para olvidar, pero sí para alterar en la memoria para un futuro. Porque encima, ni estrellas se pudieron ver debido a la bruma.
Mónica se está terminando un libro el cual hemos llegado a pensar que está medio maldito, así que, ya pasada esta semana de aclimatación y terminado el libro, todo ha de ir rodado a partir de ahora. Como todo, se llama cambio de actitud, y a partir de ahora esa va a ser nuestra máxima.
2 comentarios:
Hola chicas!!!. Qué envidia me dais!! Es increible ver tanta belleza en las fotos que has publicado Eva (exceptuando las ratas, claro!!!, no puedo con ellas).
Qué mundos tan diferentes!!! Hay tanto que aprender!!!
Os deseo lo mejor y que sigais disfruntando!!!
Besotes
P.D.: Soy Paloma, amiga de Mónica
Jiji - es que siempre pensamos que somos viajeras empedernidas y con mucha experiencia. Os conté mi historia en Marruecos? Mira, ibamos Mayca, Carlos Durán, Katie y yo, volviendo de un rodaje en el desierto, despues de una semana viajando por Marruecos y ya llegando a Tanger para volver. Ibamos en mi Land Rover, cargados de polvo pero muy contentos. De repente en una rotonda, se pone en nuestro camino un bulto caido de la parte de arriba de un coche (el típico coche Marroquí que es el doble de alto . NO se nos ocurrió otra cosa que cogerlo y perseguir al coche para devolvérselo.
Yo iba conduciendo, y al cabo de unos 200 metros me encuenttro con el cartel de aduana - a la derecha y el coche sigue recto - no se me ocurre otra cosa que coger a la dcha - justo al timepo de ver a los polis, perros , muchos perros!!! y me puse fría. Chicos, dije: somos TAN jili....s- ¿no os dás cuenta de lo que hemos hecho? hemos cogido un bulto no identificado.
Y a la poli qué le decimos si no es lo que parece ??? Ojú - qué mal cuerpoooo.
Bueno, gracias a ALá no fué el caso, pero juré que algún día utilizaría eso en alguna peli, porque es lo típico.
Bueno, pues disfrutad, pero siempre con los ojos bien abiertos y al loro - feliz viaje...!!
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