8 de Noviembre 2010
(5 de Nov) Jaipur
Happy Diwali!!! Hoy es Diwali, fiesta nacional en la India equivalente en importancia como para nosotros un día de Nochebuena. Todavía no tenemos muy claro el qué nos vamos a encontrar, lo que sí que es seguro es que auguran una gran cantidad de fuegos artificiales y lamparas de aceite a diestro y siniestro.
Esta fiesta es en honor a Laxminath, diosa de la abundancia y de la riqueza, creo esposa de Vishnu, uno de los tres dioses más importantes (que por cierto, hay como más de mil deidades en el hinduismo).
Siendo Jaipur tan grande y teniendo nosotras tan poco tiempo, decidimos contratar un tour organizado por el gobierno en el cual nos llevarian a ver los monumentos más importantes tanto en la ciudad como a las afueras. Este cuesta unas 200 rupias sin incluir las entradas de las visitas, cantidad que nos pareció aceptable, sobre todo teniendo la seguridad de que al ser organizado por el gobierno, no tendríamos que lidiar con caraduras. JA!
Necesitábamos otras 3 personas, aparte de una chica colombiana y otra rumana que ya estaban allí, para llenar el jeep, o de otra forma tendríamos que hacer el tour con un autobús lleno de turistas ( como nosotras) aumentando esto mi pánico a tour organizado.
Al final , acabamos pagando entre las cuatro un poco más pero así tener la tranquilidad de ir sólo nosotras y poder alterar la ruta si nos parecía bien.
Teníamos referencias de que el orden de visitas de casi todos los turoperadores era , primero el centro de la ciudad y luego ir al atardecer al fuerte de Amber, con lo que le preguntamos a nuestro conductor/guía si era posible cambiar el orden con el fin de evitar las masas ( o eso creíamos). “no problem, madam”
El fuerte Amber es otra maravilla situada a unos 20 km de Jaipur y es dónde en un principio, se asentó la capital de Rajastán. Una de las opciones era subir la cuesta de unos 10 minutos en elefante, y dado a que no pensamos que podíamos hacerlo en ningún otro sitio, decidimos hacerlo, pero el guía nos dijo que costaba muy caro y que mejor él nos llevaba a las afueras de la ciudad y desde allí daríamos una vuelta en elefante de un kilómetro o así por 200 rupias en vez de por 950 que pedían a los pies del fuerte. A ninguna nos pareció mal, con lo que aceptamos.
| aventura en elefante |
Pero aún hoy no sé si se trató de una broma o no. Nos subieron a un elefante, éste literalmente rodeó un edificio y se alejó , a lo sumo, 75 metros de la construcción, y una vez en este punto dio la vuelta para concluir así nuestra inmejorable vuelta a elefante. Fue tan surrealista que no supimos reaccionar y pagamos lo que habíamos acordado. Me imagino que el derecho al pataleo lo guardamos desde que nuestro guía nos había invitado a cenar esa noche de Diwali con su familia, idea que nos ilusionó bastante.
Corriendo un tupido velo sobre este asunto del paquidermo, recorrimos las impresionantes estancias, pasillos, patios y demás que conformaba el complejo del fuerte. Mármol casi transparente con espejos y piedras semi preciosas finamente incrustados, columnas de piedra con una talla exquisita. Realmente, impresionante. Y las vistas ya ni contamos.
| Fuerte Amber |
Y ahí va la segunda en la frente. Como tour del gobierno que era, hubo una parada obligatoria en la tienda de artesanías, piedras, plata y textiles donde nos enseñaron como se elaboraban los estampados en las telas con pigmentos de origen vegetal y con un sello de madera de coco. “¿Y no compráis nada? ¿No vais a comprar nada? Mirad, yo también he comprado”
Por lo menos tuvimos media hora de encerrona y ya íbamos con bastante retraso debido a la jugada del elefante.
El siguiente punto a visitar era el palacio de Nararnghar, o palacio del Tigre, donde el marajá construyo un fantástico edificio donde cada una de sus 9 mujeres habitara en estancias de las mismas características. Nueve palacetes exactamente iguales unidos por interminables pasillos es la disposición de esta fantástica construcción.
| Una de las salas del palacio Narangharth |
Y zas!, la tercera en la frente. De camino a Jaipur, nuestro amigo nos paró en la fábrica de su amigo el señor de las alfombras. Ya estábamos negras, sobre todo , porque al ser noche de Diwali, nos habían comentado que pudiera ser que el centro se cerrara a última hora de la tarde, quedándonos sin ver el magnífico Jantar Mantar, un observatorio astronómico. Y además, también nos dijeron que el día siguiente al Diwali, todo cerraba.
| turista local |
Conservando aún la compostura y las buenas formas, salimos del mundo de las alfombras y le dijimos al guía que nos llevara a Jantar Mantar, en las entrañas de la ciudadela Rosa ( llamada así porque ante la visita del príncipe Albert de Inglaterra, el gobernante de la ciudad la mandó pintar toda de rosa y así se quedó), a lo que nos dijo que el centro estaba cerrado al tráfico.
| palacio en el lago ( no me acuerdo del nombre) |
¿Y cuando le dijimos esta mañana lo de cambiar el orden del tour no nos podía haber dicho que por la tarde cierra la ciudadela? Nos dio igual lo que dijera, pero le exigimos que por lo menos intentara entrar allí para ver lo si era cierto o no. Y fue entonces cuando soltó un : “ tengo un amigo que tiene una tienda de piedras preciosas que…” . La colombiana ahí explotó e inmediatamente nuestro guía ya se puso en marcha hacia el Jantar Mantar, que cerraba a las 5:30 y eran las 4:00.
Efectivamente, el centro no estaba cerrado al tráfico aunque había tremenda congestión.
| el medio de transporte |
Y la cuarta del revés! Nuestro eficiente guía, paró el jeep a las puertas del Jantar Mantar, y nos dijo que se piraba, (eran las 4:30 y el tour lo habíamos contratado hasta las 6:30) porque luego no podría salir. Especialmente en el observatorio sí que se necesitaba un guía que explicara los complicados elementos del complejo, lo cual ya nos dejó con un grado de cabreo considerable. Y encima se me estaba yendo la luz mágica de la tarde para este tan fotogénico lugar. Nos salía humo de las orejas.
| reloj solar |
Con los servicios de un nuevo guía que hablaba en español, Mónica se dedicó a escucharle en su explicación sobre el mecanismo de los artilugios, y yo me desmarqué cámara en mano a aprovechar la poca luz que quedaba. A los 45 minutos ya nos habían echado del sitio.
| relojes solares |
Ni que decir tiene que no se volvió a mencionar la invitación de nuestro guía a su casa para cenar, así que después de este tan estresante día, cenamos en el hotel y desde la azotea disfrutamos tranquilamente de horas y horas de fuegos artificiales. Empezaron sobre las 6 de la tarde y duraron hasta las 3-4 de la mañana. Pero a esa hora ya estábamos con Morfeo.
| happy Diwali desde la terraza del hotel |
1 comentario:
A pesar de los guís ceraduras, y de los (a veces inevitables) inconvenientes de ser un turista en país ajeno...M.A.R.A.V.I.L.L.O.S.O!!!!
Un besito, Eva. ¡Te quiero!
Javi Pérez.
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