21 de Noviembre
Khajuraho
La noche de ese día se llevó la palma. Algo tuve que cenar que me sentó mal y pasé, para mi desesperación, más de una hora en el baño con una horrible descomposición, sudores fríos y una flojera que me hizo sentir cual marioneta sin nadie que operara mis hilos. Lo peor era plantearme el seguir el viaje en ese estado.
Conseguí dormir un par de horas después de echarme la manta por encima y esa mañana fue más duro que nunca levantarme de la cama. Pero los templos nos esperaban, y el tren de las 12:00 a Orccha también.
Pasados los primeros momentos de pánico después de desayunar unas gachas sin leche para ver si me arreglaba, y viendo que no había efectos secundarios, pedimos la cuenta y dejamos nuestra fantástica localización para desayunar. Aunque fue caro y el desayuno fue una porquería, el Blue Sky Restaurant tiene una mesa situada en una pequeña plataforma en un árbol justo enfrente de los templos, la cual tuvimos suerte de conseguir vacía.
| esperando el desayuno y también que el día fuera mejor que la noche pasada |
La entrada a los templos nos costó 250 rupias más las 100 de la audioguía a cada una, teniendo ésta una duración de una hora y cuarenta y cinco minutos, tiempo justo (creímos) para ver los 25 templos del complejo.
| Kahurajo |
Y sí, son impresionantes. Y sí, hay ciertas tallas kamasutrianas o eróticas que son ruborizantes. Y sí, otras incluso representan la zoofilia. El conjunto es simplemente espectacular, pero siendo sincera, estoy ya colapsada de ver tanta piedra y lo que me pide el cuerpo de verdad es ver verde y oler río y montaña.
| zoofilia en Kahurajo |
| creo que era el dios Vishnu |
| amantes entretenidos |
| uno de los 25 templos del complejo |
| detalle de las fachadas |
| posiciones Kama Sutra |
| tallas eróticas |
| representación de una orgía |
| detalle de fachada |
El hecho de que esta audioguía no tuviera de lejos la calidad de las otra que fuimos usando a lo largo de nuestro periplo viajero, más la presión de tener que verlo todo en menos de dos horas hizo que dejáramos Khajuraho con un cierto mal sabor de boca. Pero nos dirigíamos al norte, al verde, al río… así que todo daba igual.
Cuando llegamos a la estación de tren de Khajuraho, esa que no figura en ninguna página web pero que existe, nos asustó de gran manera la fila de espera para comprar el billete a Orccha, que no se puede reservar. Fue ahí cuando aún habiendo llegado las últimas, el taquillero nos llamó y nos vendió el billete a nosotras primeras, y de esta manera descubrimos el secreto. Siendo mujer te puedes colar y tienes como cierta prioridad. Si no sale de ellos, te cuelas tú y no te dicen nada.
¡Genial, nunca es tarde para aprender trucos!
Opción a clase no hubo, así que experimentamos durante las más de seis horas que duró el viaje el ir en la clase sleeper de 28 rupias cada una, todo un entretenimiento para nosotras. O bien debiera decir para ellos, porque fueron seis horas de constante observación sin pestañeo.
| en el vagón de la clase inclasificable. Foto: Mónica Domínguez |
| Estado del vagón cuando entramos. No queréis saber 7 horas más tarde y lleno... |
| con el calor que pasamos nosotras, ver a este niño fue todo un sufrimiento |
Yo personalmente me emocioné con eso de ir en la ventana y viajar de día, porque no hay nada que me apasione más que hipnotizarme con el constante movimiento paisajístico desde el tren, lo malo es que no contaba con la manía que tiene esta gente de escupir por cualquier sitio. Tuve pues que cerrar la ventana a la segunda vez que, sin atisbo de lluvia, me entró por la ventana algo húmedo liberado por algún mascador de tabaco, algo muy habitual, desde la puerta del vagón. Me encerré en mis pensamientos y esperé que el dolor de rabadilla no fuera incrementando.
Desconcertadas por la oscuridad, bajamos del tren a unas decenas de metros del apeadero y volvimos al ruedo con los conductores de rickshaw. Por esta zona éstos tienden a ser más grandes y se llaman tempos.
Shri Mahant Guest House es el nombre de la pensión donde estaba el zulo de 300 rupias que alquilamos en Orccha. Como bromeamos entre nosotras, nos estábamos ya “asalvajando” y para llegar por la noche y salir por la mañana, con que no tuviera ratas ni cucarachas, estaba bien. Bueno, y que pudiéramos cruzarnos por la habitación y no tener que ponernos de lado.
La cena fue mucho mejor, y sobre todo teniendo en cuenta que mi estómago me había dado tregua. Entramos en un lugar llamado Milán que servía pizzas al horno de leña. Tengo que decir que no fueron las mejores, pero sí unas de las más necesitadas pizzas del viaje. Yo había tomado la triste decisión de no volver a pedir nada más de la gastronomía hindú siempre y cuando hubiera cualquier otra cosa disponible. Y me partía el alma, pero era o eso o mi estómago.
En este lugar coincidimos con tres españoles: una pareja (él de Málaga) recién llegada atrapada por uno que, aparte de borracho y llevar años por la zona, era bastante desagradable y déspota creyéndose el rey del mambo.
No les hicimos mucho caso y antes de dormirnos encima de lo que no quedó de las pizzas, nos fuimos a dormir que nos hacía una enorme falta.
| pasitos |
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