22 Noviembre
Orccha
Empiezo a dudar de que esta sea la estación seca del norte de la India. La lluvia y las nubes nos han perseguido desde Bikaner, por lo menos hace diez días, y ya nos está tocando la moral.
La visión de un Orccha nublado se me antojó como una mezcla entre un pequeño Mordor y algún lugar de reciente bombardeo, con esas torres afiladas que apuntan al cielo, ese aire de decrépito y ruinoso. Pero hay algo que lo convierte en mágico.
Rodeada de dos afluentes del río Betwa se encuentra la isla dónde están situadas varias majestuosas edificaciones. Pero lo primero que decidimos hacer fue cruzar el río y adentrarnos en la senda que recorre varios kilómetros de la reserva natural. No es que llegáramos muy lejos, nos dio un poco de cague meternos las dos solas en el bosque, pero fue lo suficiente para que me diera el chute de energía verde que tanto necesitaba.
 |
| celebrando verde. Foto: Mónica Domínguez |
 |
| un kit kat para los pulmones |
 |
| a la orilla del río a punto de ser arrolladas por un camión |
Luego volvimos a cruzar este puente, que también nos proporcionó una inyección de adrenalina cuando tuvimos que colocarnos al filo (sin barandilla) al venir un camión y no dar el ancho suficiente para estar tranquilamente. Casi hubiera sido mejor no mirar a Mónica y a los escasos 5 centímetros a los que le pasó el camión, porque intuyo que mi distancia del mismo no es que fuera mayor.
 |
| vista desde el puente |
 |
| el mismo |
Salvado este obstáculo cruzamos a toda prisa al otro lado no fuera a ser que tuviéramos que pasar por otra experiencia similar parando sólo para capturar la increíble imagen de los edificios reflejados en el río.
El recinto de más de una decena de cenotafios o “chattris” fue la siguiente parada, seguida por la visita, ya de nuevo en la isla, de los palacios de Raj Majal y Jehangir Majal, buenos exponentes del arte y la arquitectura medieval islámica.
 |
| chittris o cenotafios |
 |
| cenotafio y río Betwa |
 |
| el espejo de la frente es para reflejar el mal y no pueda entrar |
 |
| Jehangir Mahal |
 |
| detalle en Jehangir Mahal |
 |
| Jehangir Mahal |
 |
| Raj Mahal |
 |
| Raj Mahal |
De nuevo, todo estuvo envuelto en un aire de abandono como si aún siguieran por allí las almas errantes de sus últimos moradores. Personalmente me encantó esta decadencia, pero si hubiera habido sol, hubiera sido definitivamente otra cosa. Eso sí, no nos libramos de las batallas con los insistentes guías, con los perros especializados en chantaje emocional que te persiguen allá donde vayas con aire de pena, y de una pareja de turistas locales de mediana edad que , al igual que el perro chantajista, nos estuvo siguiendo durante todo el subir y bajar de escaleras palaciegas. Fue hasta divertido el juego que tuvimos de darles esquinazo cada vez que se daba ocasión, pero creo que la curiosidad por las extranjeras les dotó de un sexto sentido para encontrarnos allá donde nos refugiábamos de su mirada. Llegamos hasta a correr con tal de perderlos de vista….
Con pena de lo que hubiera podido ser y no fue por el clima, y con la prisa para coger el siguiente tren hacia Gwalior, nos subimos a otro tempo que nos acercó hasta la estación de la ciudad de Jhansi, a 20 km de Orccha.
 |
| Mónica compartiendo su suerte (otra pisada en mierda sagrada) con el perro chantajista |
 |
| ¿y tú qué? |
 |
| adorados rickshaws |
El viaje de hora y cuarto en el Shabati Express y en clase ejecutiva nos transportó durante el tiempo que duró a otro mundo que nos resultó con sabor a casa. Sillones limpios y cómodos, con servicio de catering gratis a bordo, el vagón lleno de ejecutivos con portátiles e incluso una mujer de negocios mandando compulsivamente mails desde su módem usb. Pero eso fue lo que duró, hora y cuarto.
Tengo que decir que tuvimos una entrada a Gwalior mortal. Llovía, eran sobre las 9 -10 de la noche, y no encontramos hotel cercano. Bueno, las opciones que había eran demasiado caras para nuestro ajustado presupuesto. Además, amenazaba una noche de insomnio todo el dispositivo de boda del jardín trasero donde daba la habitación que nos ofrecían. Pero tuvimos la suerte de que al ir a llamar por teléfono a un hotel en un ciber, el amable chico se pusiera a hacer gestiones cuando nos dijeron que no tenían disponibilidad al cual nos disponíamos a ir. El precio que conseguimos al final fue bastante bueno, de 2700 lo rebajamos a 1500 con desayuno incluido.
El hotel estaba a unos 10 min en rickshaw de la estación, pero mereció taaanto la pena…Era un tres estrellas, al estándar de las tres estrellas de la India, con camas grandes y buenas, frigo y tv en la habitación, baño limpio y wifi. Todo un lujo para nuestros cuerpos.
 |
| hotel de Orccha y su nevera.Foto: Mónica Domínguez |
Lo último que vieron mis ojos antes de cerrarlos fue el titular sobre la crisis en Irlanda y su llamada de socorro a la Unión Europea. Me alegré enormemente de que este ir y venir por el mundo me hiciera olvidar temporalmente
No hay comentarios:
Publicar un comentario