jueves, 25 de noviembre de 2010

Udaipur, James Bond y nosotras


13 Noviembre
Udaipur
De nuevo estaba nublado.
Aunque la ciudad pierda por el día sigue siendo bastante idílica. No es que haya muchos monumentos por ver, es más el ambiente que se respira aquí. Lo digo porque es una ciudad limpia, por el casco antiguo no se ven las sagradas vacas por lo que no se corre el riesgo de pisar suerte, en incluso la administración está intentando llevar un plan ecológico y sostenible.
Negociamos con nuestro conductor de rickshaw del día, que se hizo llamar Jimmy, para que nos llevara a los tres puntos de interés que nos marcamos para el día. El primero fue Ahar, que albergaba unos 250 cenotafios con sus cúpulas ruinosas de los marajás de Mewar, antigua confederación de reinado antes de que formaran Rajastán y que se uniera a la India.
algunos de los 250 cenotafios
autorretrato bajo las faldas de un rajputa

Después de las masas de turistas a las cuales estábamos acostumbradas, el estar una hora en este recinto y cruzarnos con sólo seis fue todo un alivio. Nos sentimos relajadas.
La siguiente parada de nuestro tour fue hacia el norte de la ciudad, a Saheli yon ki Bari, el jardín de las damas de honor, diseñado por las 48 doncellas que servían a una princesa. Si bien no tuvieron nada que nos maravillara, nosotras sí que maravillamos a los cientos de turistas locales que allí se congregaban. Accedimos a que nos hicieran la primera foto y eso fue como un pistoletazo de salida. Cual estrellas de Hollywood posamos con niños, madres, padres y abuelas. Dimos la mano y repartimos “namaste” por doquier. Pero la fama tiene un precio y nos vimos desbordadas, así que en cuanto tuvimos ocasión, volvimos al resguardo de Jimmy y su rickshaw.
loto

asaltada por turistas

La aldea de Shilpgram, nuestra última parada, es más una reconstrucción de diferentes estilos de viviendas rurales que una aldea tribal tal y como lo vendían. Además, está infestada de innumerables puestos de insistentes locales vendiendo cualquier souvenir que se pueda imaginar.  Lo único digno de mención de este lugar es el parque sembrado de esculturas, a cual más impresionantes. Nos fuimos de allí sin conseguir el nombre del artista, pero nos hubiera gustado conocerlo. 
escultura en el parque

tipica cabania de Gurayat

arte tribal Warli
Las visitas nos llevaron menos tiempo de lo esperado, así que fue decisión el intentar llegar a tiempo por un paseo en barco por el lacho Pichola. Tras atravesar el recinto del palacio y pagar 325 rupias a toda prisa, nos colocamos los chalecos salvavidas mientras nos sentábamos en el barquito de las cuatro de la tarde. El itinerario incluía una poco interesante vuelta por las orillas del lago cerca de la ciudad y una parada de media hora en una de las dos islas que tiene.
Una, la isla Jagniwas, está ocupada por lo que es ahora el hotel Lake Palace, un alojamiento muy lejos de la mayoría de los bolsillos, empezando por 600 euros la noche, y donde no están permitidas las visitas a no huéspedes a no ser que vayas al restaurante a disfrutar de una cara  cena 007, puesto que es aquí donde tuvo lugar el rodaje del tan mítico filme Octopussy. 
en la isla

haveli de la isla
En otra isla, Jagmandir,  fue donde hicimos una parada de una media hora para hacer alguna foto que otra. Pero un poco triste el viajecito en barco. Hay que hacerlo porque hay que hacerlo, pero tampoco se puede esperar mucho, creo incluso que lo mejor de la idea del barquito fue el poder disfrutar desde el embarcadero de una puesta de sol en primera fila. 
otro paso mas con palacio 007 al fondo

atardecer en Udaipur
Sin habernos metido nada en el estómago desde el desayuno, esa noche volvimos a cenar en nuestra azotea del hotel degustando esta vez un seco, pero con buen sabor, pollo tandoori. Porque la verdad es que las vistas eran inmejorables desde allí.

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