9 de Noviembre
Jaisalmer
El autobús ha llegado antes de hora y nos encontramos a las cuatro y media de la mañana a las puertas del mercado de Jaisalmer, sin más compañía que el vendedor de “chai” (que por cierto, a esa hora sienta fantástico) y unos cuantos tipos de los que sabíamos que nos íbamos a encontrar. Éstos intentan sacarte el nombre del hotel al que vas para luego inventarse cosas como que “cerró el año pasado” o “está de reformas”, o “se quemó”. Cualquier mentira es buena siempre y cuando consigan llevarte al hotel con el cual tienen acordada una comisión, porque en Jaisalmer, no sólo está en juego la habitación de hotel, sino también el venderte el famoso tour de nuestros amigos del desierto a camello y eso, queridos lectores, es mucha tela.
Pero pronto se dan cuenta de que con nosotras ya no pueden… antes nos desesperábamos nosotras y ahora los desesperamos nosotras a ellos, jejejej, y como unas campeonas hemos aguantado dos horas en ese triste banquito ( y yo con retortijones) hasta que se ha hecho de día para negociar con un ricksaw que nos llevara al mercado (aun andábamos reticentes a decir el nombre del hotel), aunque se nos quedaría cara de lelas cuando el señor del ricksaw tuvo que deshacer el camino y dar un rodeo al otro lado del fuerte porque cuando llegamos al mercado y nos pregunto a que parte íbamos, le dijimos el nombre del hotel y resultó que estábamos en el lado contrario…El conductor se volvió y nos espetó “¿y si sabías el nombre del hotel por qué no me lo habíais dicho?”. En fin, un desliz que añadió 10 rupias más a la cantidad ya acordada de 30.
El primer hotel en el que probamos fue el Artist hotel, pero resultó no tener habitación. Tras éste, probamos con el Ranuka Hotel, también situado fuera del fuerte por eso de seguir las recomendaciones de la guía y no contribuir a que la llegada masiva de turistas y su consecuente demanda de servicios deterioren aún más la frágil situación del fuerte.
Un desayuno en la azotea a base de huevos fritos y lassi (bebida a base de yogur con “lo que quieras”) mientras admirábamos las imponentes murallas del fuerte nos dio cuartelillo para que pudieran confirmarnos que tenían habitación para nosotras a 550 rupias, lo que significó un alivio tanto económico como físico, porque yo me estaba durmiendo literalmente encima de los huevos.
| el efecto desayuno con el fuerte de fondo. Foto: Mónica Domínguez |
Con un par de horas de siesta mañanera encima, nos encaminamos hacia el fuerte por la laberíntica red de callejuelas plagadas de tiendas cuyos tapices, bolsos, plata, pinturas y demás productos nos volvieron locas a nosotras e hicieron temblar a nuestros bolsillos, hasta que topamos con un restaurante que nos abdujo para comer puesto que tras mis últimas experiencias gastronómicas habían sido un fiasco debido a la cantidad de chili, y este restaurante prometía pizzas. Fue aquí donde, al no haber sitio, nos sentaron en una mesa con otros dos turistas turcos y nos hablaron de Katmandú…no sé si iremos o no, lo que tenemos claro es que por impresionante que sea esta zona, ya nos parece todo lo mismo y queremos, no, necesitamos cambiar un poco de aires antes de que nos quememos. De lo que estoy segura es de que no hubo pizza y si mucho chili.
| detalle de una de las tiendas, ojo al cartel |
Dicho lo dicho, el fuerte de Jaisalmer es simplemente espectacular. Tiene 99 bastiones y está situado a las puertas del desierto. De estilo mongol/rajputa, tiene unos cuantos templos y havelis en su interior y caminar por sus limpias calles ha sido una de las mejores sensaciones que hemos tenido desde que comenzamos el viaje.
| al sol como mi la Pizca, mi perra |
Simplemente ha sido una inyección de relajación al no tener que estar pendiente de los timadores , del tráfico ni su polución y demás dolores de cabeza , que ha concluido con la decisión de darnos una serie de lujos en el salón de belleza Pramita, el Dyna beauty palace.
| callejuela de los bazares |
| mujer de Rajastan |
Primero ha sido el diseño de henna en el brazo para luego volver a por el masaje ayurvédico de cuerpo entero. Toda la sesión nos ha salido por 850 rupias por cabeza, es decir unos 13-14 euros. Todo un derroche. Esta encantadora mujer nos ha contado un poco de su vida y nos da la sensación de que es una triste historia como de las que puede haber millones en este país.
| con Pramita en su salon de belleza. Foto: Mónica Domínguez |
Little Italy se llama el restaurante a las puertas de entrada del fuerte donde, por fin, hemos podido saborear una exquisita pizza y lasaña para cenar. Vegetarianas, por supuesto.Fue escuetamente acompaniada por una extrania ensalada caprese.
| ensalada caprese a la indú |
Good nite everyone!
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